jueves, 14 de abril de 2011

Primer suceso

-Gabrielle....

El amanecer parece cada vez mas obscuro conforme el tiempo pasa.

-Gabrielle...

La brisa matutina me tortura con su dolorosa delicadeza.

-Gabrielle....

Quisiera nunca despertar.
-¡Gabrielle! Despiertate ya.

Me levante con pereza y me dirigi mecanicamente a la ducha. No fue sino hasta que sali del baño que desperte por completo y comprendi que era más temprano de lo usual. Encontre a mi madre en la cocina bebiendo una taza de café y enseguida me ofreció una, que como buena amante del café acepté.

-¿Por qué tan temprano hoy?

-Es el vecino - contestó con cierta indiferencia, contradictoria a lo que a continuación propuso: - Hace días que no lo veo y me preocupa, ya sabes cómo es de obsesivo y rutinario. Quiero que me acompañes a buscarlo para ver si esta bien.

-¿Por qué tengo que ir yo también? - pregunté antipáticamente - Ni siquiera me agrada el sujeto.

-Por que no quiero ir sola. Andale, vistete y trae las llaves de emergencia.

No queria ir, no me agradaba en absoluto ese sujeto. Por mi podia morirse en silencio y jamas volver a fastidiarnos con sus absurdas criticas y molestas rutinas, el como opina, o mas bien como exige, que hagamos las cosas, a que hora quiere que las hagamos y sus estupidas prohibiciones. Esa y muchas otras ideas similares cruzaron mi mente mientras me vestia y buscaba las llaves a regañadientes.

Abri la puerta de su casa con la misma actitud, deseando estar en mi cama aprovechando un rato mas de sueño, pero inmediatamente lamente cada pensamiento que paso por mi cabeza... Jamas olvidare el instante en que el hedor golpeo mi cara. Ambas permanecimos inmoviles durante unos instantes, no sabria decir cuanto tiempo, pues este se congelo al igual que yo. Finalmente reaccione y me adentre en la casa. Habia una capa de polvo acumulada en el suelo y mis pies dibujaban sus huellas conforme caminaba, imperceptibles para mi en ese momento...

Me aventure a explorar cada habitacion de la casa, dejando el dormitorio para el final, pues el hedor me indicaba que no encontraria nada agradable en el. El mismo polvo en el suelo me gritaba que algo andaba terriblemente mal, pero por alguna razon me negue a escuchar sus gritos desesperados. Me encontre con mi mano sujetando el picaporte de la habitacion principal, inmovil y sudorosa, aferrada al momento. Entonces note la ausencia de mi madre, quien aun se encontraba fuera de la casa, en un estado de trance, habiendo comprendido lo que yo me negaba a aceptar desde que entre a la casa.

Abri la puerta y retrocedi instintivamente. Ahora lo recuerdo y pienso que la razon por la que lo hice no fue miedo, sino por el olor acentuado a muerte, la primera vez que me enfrentaba a ese olor tan definido y disperso, que en el instante me atrapo, me dejo inmersa en su escencia, presentandose elegante y repugnante. El estaba ahi, tendido en su cama, con la boca y ojos abiertos, observando a la nada, con la piel acartonada por la deshidratacion de los ultimos dias. Un grito sofocado escapo de mi garganta, haciendo a mi madre entrar en razon e ir a sacarme inmediatamente de la casa.

Llamamos a la policia y tras varias horas de declaraciones, suposiciones y chismorreo entre vecinos, volvimos a casa. Estaba tan fatigada y hambrienta, y sin embargo no quise bajar a comer ni acostarme a dormir. Me meti en la tina a reposar vegetativamente, intentando dejar mi mente en blanco aunque fuera por solo unos instantes.
Escuche la ventana de mi habitacion abrirse, pero no pense en nada, solo ignore el ruido. Ese dia habia sido demasiado para mi.... simplemente demasiado.

-Escuche lo del loco de enseguida - Angela estaba parada en la puerta del baño. La vi con ausencia y continue remojandome inconsciente - ¿Como te sientes? ¿Necesitas algo?

-Fue mi culpa... - murmure.

-Pero que cosas dices - respondio con una expresion llena de ternura... ternura disfrazando preocupacion - El se ha suicidado.

-Yo lo lleve a cometer esa locura.

-Gabrielle, escuchame con cuidado - se acerco y tomo mi rostro en sus manos, clavando sus ojos verdes en los mios - El era una persona profundamente dañada, algun dia sucederia algo asi y no estaria en nuestras manos evitarlo, ni provocarlo. Era un adulto resposable y con capacidad de tomar sus desiciones. Tu eres solo una niña que ha pasado por una experiencia traumatica y te refugias en la culpa.

-¡No es verdad! - aleje sus manos con un golpe y me puse de pie, olvidando completamente mi desnudez - Yo lo hice perder el control cuando entramos a su casa, cuando cambiamos su orden y rutina, es mi culpa que eso sucediera. El primer dia lo escuche gritar desesperadamente por ello, despues de eso no lo volvi a escuchar... Fue mi culpa, fue mi culpa - volvi lentamente al agua mientras susurraba repetidamente las ultimas palabras.

Angela me abrazo en silencio, probablemente esperando que llorara, pero no existia tal sentimiento en mi, hacia mucho que ese comportamiento habia muerto, dejando en mi pecho al usurpador de mi corazon.

-Jamas seras culpable de un crimen asi - acaricio mi cabello gentilmente - Juro por mi vida que no puedes llegar a ser, nunca, culpable de tal cosa. No tu.

Nunca digas nunca.

-¿Que haces aqui? - entonces me volvi consciente de mi desnudez, mi cara exploto en rubor y me hundi completamente en el agua, histericamente avergonzada. Ella simplemente rio y salio del baño cerrando la puerta a sus espaldas. Yo sali de la bañera y me vesti para salir a su encuentro.

La encontre sentada en mi cama con la luz apagada, tan radiante y bella a la luz de la luna, hermosa como solo ella sabia ser. Me miro y yo me senti avergonzada de no haber dicho nada por quedarme contemplandola. Avergonzada de contemplarla en silencio y maravillarme de su belleza.

-¿Te sientes mejor? - pregunto sonriente, como siempre.

-¿Como entraste a mi cuarto?

-Por la ventana. ¿Te sientes mejor?

-¿Por que entraste asi? Para eso existe la puerta.

-No me parecio sensato, considerando como ha de sentirse tu madre. ¿Te sientes mejor?

-Supongo que era mas sensato irrumpir en mi habitacion - me sentia cada vez mas irritada por su actitud, asi permaneci inmovil en el mismo sitio, a obscuras con ella - ¿Que haces aqui?

-Necesitaba verte, queria saber que estas bien. ¿Te sientes mejor?
-¡Deja de preguntar eso! - lance el florero del mueble junto a mi cama con un iracundo movimiento de mi brazo derecho. Este se estrello contra la pared y se hizo añicos - Sal de mi casa.

-No te dejare asi, tan alterada - se levanto y se acerco a mi, yo retrocedi al tenerla de frente.

-¡Sal de mi casa! - levante mi mano dispuesta a golpearla de lleno, pero ella sujeto mi brazo y en un segundo sus labios se apretaban contra los mios. Yo la empuje lejos de mi y la mire atonita y rabiosa. Su espalda choco con la pared produciendo un sonido seco y se encontro en el suelo.

-¿Que pasa? - esbozo una sonrisa socarrona - ¿No te ha gustado?

-¡Sal de mi casa! - tome el reloj despertador y lo lance iracunda contra ella, golpeandola en la cabeza. Reaccione en el momento en que vi la sangre brotar de su frente - Yo... lo siento... no quise... yo...

-¿Mejor? - pregunto sombriamente - ¡Mejor! ¡MEJOR!

-¡Sal de mi casa! - cai al suelo, incapaz de sostener mi propio cuerpo, cubriendo mis oidos con mis manos - No quiero volver a verte, alejate, ¡alejate!

-¡Gabrielle! - mi madre golpeaba la puerta de mi habitacion - ¿Que esta sucediendo? ¿Hay alguien ahi contigo?

Levante la mirada y me encontre sola en mi habitacion. Angela se fue, escucho mis palabras, escucho mi desesperacion y mi confusion. Aun no podia levantarme, estaba confundida como nunca.

-Es la TV. Dejame estar sola un rato por favor - respondi disimuladamente.

-Baja el volumen, se escucha hasta afuera de la casa - se fue sin preguntar mas. Me senti tan pequeña e insignificante. ¿Que sucede conmigo? Necesito comprender, necesito respirar, necesito... necesito...

La brisa nocturna trajo respuestas consigo, acariciando mi rostro, silenciosa y suave. Y en ese momento no fui capaz de comprender esas respuestas, me limite a dejar que sus caricias alejaran mi preocupacion. Y entonces dormi, dormi como nunca en mi vida y olvide el mundo.

Y el amanecer trae nuevamente su tortuosa obscuridad.

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