¿Que es lo que hace que una persona se aleje de la rutina? Tal vez existe una motivacion enorme, perseguir una alegria, alejarse de la pena, miedo a lo desconocido... Tal vez la razon ha sido inducida, tal vez la razon nacio junto con la rutina, tal vez... escucho muchas veces "tal vez" en mi cabeza, pero la respuesta nunca vendra, nunca habra una logica, todo es tan difuso. Tal vez la respuesta sea preguntarse por que ha nacido la rutina, en que momento se ha entregado a la comodidad de entender su vida tan reducida y no molestarse en buscar algo mas alla. Tal vez no hay una respuesta, tal vez hay muchas respuestas.
Probablemente la respuesta sea no buscar una respuesta.
-¿Tu lo encontraste? - pregunto Olivia con cierta inseguridad, sin encontrar la manera mas prudente de preguntarlo.
Asenti.
-¿Como estaba? ¿Estaba pudriendose ya? - pregunto Elena con su habitual falta de tacto, que desperto la histeria de Olivia. Yo continue con la mirada clavada en el suelo, pensando una y otra vez en los hechos, intentando alejarme de mi propia mente mientras ellas discutian si era o no grosero preguntar cosas asi.
-Sabes que nada de esto es tu culpa, ¿verdad? - pregunto Olivia, intentando arreglar la indiscrecion de mi rubia amiga - Tu solo tuviste la mala suerte de encontrarlo, pero nada de esto es tu culpa.
Ambas me abrazaron y permanecieron en un incomodo silencio. Por mi parte, estaba ausente, oi cada una de sus palabras, pero no escuche ninguna, aun estaba viviendo aquella escena en mi mente, ahogandome en mi culpa, manchada en la sangre de aquel molesto hombre, y la de Angela....
-Angela... - susurre.
-¿Que con ella?
-¡Elena!
-¿Que? Ella menciono el nombre, quiero saber por que. Ni siquiera sabemos quien es esa tal Angela.
-¿Y que con eso? No ha tenido oportunidad de conocernos - discutió Olivia desviando la mirada - Pero si Gabrielle confia en ella debe ser una persona digna de confianza y aprecio.
-Es una tonta - interrumpi - Solo eso y nada mas.
-¿Ves? - grito Elena disgustada - Ni siquiera ella ha podido defender a su desconcida. No me daba confianza desde el principio y ahora pierdo toda disposicion a dejarla ganarla.
-Calmate un poco Elena... Deja que hable Gabrielle, que ha estado tan callada. ¿Que sucede? ¿Paso algo entre ustedes?
-Vino a visitarme ayer en la noche, despues de que la policia se fue de la casa - sentia una presion en mi pecho al hablar, veia todos los eventos del dia anterior aglutinandose en mi cabeza, tan nitidos y a la vez tan difusos. Preferi guardar silencio mientras ordenaba mis pensamientos.
-¿Discutieron?
No podia contestarle, sentia panico nuevamente. ¿Por que? Yo no hice nada malo, ella fue quien actuo de manera inapropiada, merece lo que sucedio y yo no tenia ninguna razon para soportar su locura... Y sin embargo, cerraba mis ojos y la veia tirada bajo la ventana, con la luna alumbrando su espalda, su rostro envelto en sombras, su frente sangrando y su sonrisa frenetica. De no haber perdido la capacidad años atras, habria llorado desconsoladamente.
-¡Contestale Gabrielle! - la voz de Elena me saco de mi ensimismamiento. No podia seguir hablando con ellas, necesitaba terminar la conversacion inmediatamente.
-Elena, no grites...
-Si, discutimos - interrumpi - Pero no fue por nada relacionado con el vecino, solo tonterias. Disculpenme, necesito irme - me levante de mi columpio. Estabamos en un parque frente a mi casa.
-¿A donde vas?
-Tengo clase de canto - "salvada por la campana".
Ciertamente, tenia clase, pero no tenia la menor intencion de asistir. Necesitaba ver a Angela, disculparme... o hacerla disculparse conmigo, yo no hice nada malo. Me sentia aturdida, torpe, ¡maldita sea! no tenia control sobre mis emociones ni mis pensamientos, era un completo desastre. Entre a la casa vacia, mi mama trabajaba y Alicia estaba en su clase de ballet. Subi a mi habitacion y me sente en el suelo con la puerta a mis espaldas. Fatiga.
Alguien llamo a la puerta, pero no me sentia con animos de atender visitas, asi que deje que llamaran hasta cansarse. Finalmente cedieron y volvi a escuchar el silencio tan reconfortante. Doble mis piernas las rodee con mis brazos, escondiendo mi cara entre ellos. ¿Existia paz en ese breve momento de soledad? Honestamente lo dudo, pero me sentia tranquila, sentia olvido y nada... una tranquila y basta nada.
-Lo intente, pero no parece efectivo intentar visitarte por la entrada principal.
Me espante al escuchar su voz romper el silencio, fue como un cristal rompiendose violentamente, estruendoso y caotico. Se trataba de Angela, parada frente a mi observandome con una gasa en la cabeza, sus ojos llenos de indiferencia mirandome, no podia soportarlos. Inmediatamente desvie la mirada.
-¿Que haces aqui? Crei haberte dicho no entrar asi a mi casa.
-Intente usar la entrada - extendio sus brazos y tomo mi rostro entre sus manos, haciendome voltear a verla nuevamente - pero nunca atendiste.
Aparte sus manos de un golpe y me levante apresuradamente, necesitaba estar lejos de ella, no soportaba su presencia, no soportaba su mirada; sus ojos me comerian viva.
-Sal de mi casa, te dije que no queria volver a verte - intente esconder mi desesperacion, pero ella estaba consciente de lo que sucedia, y parecia disfrutar el momento.
-Vine a disculparme por mi comportamiento de ayer - tal vez las ultimas palabras que habria esperado escuchar; no pude esconder mi sorpresa, pero aun asi no me atrevi a dirigirle la mirada, no por rencor, sino por vergüenza de saberme la causante de su herida - Se que debio ser una experiencia muy traumatizante para ti y no tuve la suficiente delicadeza para tratar el asunto. Creo que lo unico qe intente fue hacerte sentir mejor, pero solo lo empeore.
-No necesitas disculparte por... - me abrazo por la espalda y me quede sin palabras. ¿Por que juega conmigo? Sabe como me siento en estos momentos, ella lo comprende perfectamente y aun asi manipula la situacion a su antojo - ...nada - mi voz temblo un poco.
-Claro que tengo que hacerlo, hice que perdieras el control en vez de apoyarte. No fue muy amable de mi parte.
Me aparte de ella violentamente, tropezando con un mueble y cayendo al piso. Me levante antes de que ella se acercara sin entender por que me sentia tan afectada por lo que pasaba, no importaba cuan insignificante fuera el suceso, me afectaba profundamente...
-¡No merezco tu apoyo! ¡No merezco lagrimas! ¡No merezco que me comprendan! Solo quiero estar sola... - me volvi hacia ella e impulsivamente la volveria a golpear, pero ella lo hizo primero. Me abofeteo, disipando mi histeria, dandole paso a mi completa estupefaccion.
-¿Te crees muy importante por una infantil travesura? Eres solo una niñita ingenua, y no mas, tu y yo sabemos que no eres capaz de algo tan grande, asi que deja los dramas y vuelve a la normalidad, que me estas agotando la paciencia.
-Callate, no sabes nada...
-¡No, tu callate! ¿Crees que soy de plastico? La sangre corriendo por mi rostro es bastante real, mis cicatrices son reales, y creeme cuando te digo que se, yo lo se, siempre he sabido y algun dia lo sabras, pero ahora eres tu la que no sabe nada - dicho esto recupero su apariencia tan apacible y enigmatica, como si nunca hubiese dicho lo que recien escuche salir de su boca.
-¿Saber? - pregunte aturdida - ¿Saber que?
Ella se limito a sonreir, juguetona como siempre.
-Bajemos pequeña - poso su mano en mi cabeza y alboroto mi cabello en un gesto calido y reconfortante - Cocinare para ti, tal vez eso te haga sentir mejor.
Dicho esto abandono la habitacion, aparentemente sin importarle que yo me quedara atras o la siguiera. Naturalmente fui tras ella, intentando procesar lo que me dijo. Pero las palabras se volvieron difusas en mi mente, cada momento despues del golpe de realidad se torno confuso. Decidi dejar de intentar descifrar sus palabras y escuchar la escencia de las mismas: dejarlo ir. No es como si yo hubiese sido quien metio un puñado de pildoras en la boca de aquel desdichado hombre y enseguida lo hiciera ingerirlas con vodka. Tenia razon, estaba exagerando, nada era mi culpa, nada era mi culpa... no lo era. Y aun sabiendo esto, no podia evitar la escena en mi mente cada vez que cerrara los ojos.
Me sente a la mesa, de espaldas a la cocina. Comenzaba a envolverme la cortina de aromas desprendiendose de la sarten y yo me sentia cada vez mas tranquila. Realmente es mi angel, mi Angela. Voltee para verla en accion, abrazando el respaldo de la silla, contemplando su espalda y sus brazos alcanzando los ingredientes y llevandolos agilmente a su destino. Es curioso como me sentia envuelta en su belleza y agilidad al moverse, no importaba lo que hiciera, siempre me parecia que lo hacia bien.
Fue una cena simplemente deliciosa, seguida de una amena charla entre nosotras, risas y anecdotas.
-¿Como van tus clases de opera? - pregunto de pronto - Ya no me has dicho si te presentaras o no. Realmente muero de ganas por escucharte cantar.
-Me temo que moriras antes de que suceda - rei - Sabes perfectamente que tengo tremendo panico escenico, no importa cuanto me asegure la maestra que estoy lista para ello. Me horroriza la idea.
-¿Por que? Si tu maestra la amargada dice que puedes hacerlo, ten por seguro que lo haras bien.
-No es por que me de su aprobacion o no, es por que no puedo hacerlo en publico - replique - mis nervios no lo soportan.
Angela permanecio callada unos instantes, pensativa. De pronto su rostro se ilumino y un escalofrio recorrio mi cuerpo.
-¿Aun tienes la peluca que te regalo Olivia? - nuevamente me sorprendio. ¿La peluca?
-Si, la tengo guardada, ¿por que?
-Porque sera tu pase al escenario.
Como de costumbre, no comprendi lo que me decia, ni comprendi la sonrisa que esbozaba en su fino rostro, pero me agrado completamente el plan que desarrollaba para mi. Tras explicarlo, las palabras de la conversacion de esta cena terminaron y ambas permanecimos quietas, sonrientes y satisfechas por el exito de la velada.
-No necesitas disculparte por... - me abrazo por la espalda y me quede sin palabras. ¿Por que juega conmigo? Sabe como me siento en estos momentos, ella lo comprende perfectamente y aun asi manipula la situacion a su antojo - ...nada - mi voz temblo un poco.
-Claro que tengo que hacerlo, hice que perdieras el control en vez de apoyarte. No fue muy amable de mi parte.
Me aparte de ella violentamente, tropezando con un mueble y cayendo al piso. Me levante antes de que ella se acercara sin entender por que me sentia tan afectada por lo que pasaba, no importaba cuan insignificante fuera el suceso, me afectaba profundamente...
-¡No merezco tu apoyo! ¡No merezco lagrimas! ¡No merezco que me comprendan! Solo quiero estar sola... - me volvi hacia ella e impulsivamente la volveria a golpear, pero ella lo hizo primero. Me abofeteo, disipando mi histeria, dandole paso a mi completa estupefaccion.
-¿Te crees muy importante por una infantil travesura? Eres solo una niñita ingenua, y no mas, tu y yo sabemos que no eres capaz de algo tan grande, asi que deja los dramas y vuelve a la normalidad, que me estas agotando la paciencia.
-Callate, no sabes nada...
-¡No, tu callate! ¿Crees que soy de plastico? La sangre corriendo por mi rostro es bastante real, mis cicatrices son reales, y creeme cuando te digo que se, yo lo se, siempre he sabido y algun dia lo sabras, pero ahora eres tu la que no sabe nada - dicho esto recupero su apariencia tan apacible y enigmatica, como si nunca hubiese dicho lo que recien escuche salir de su boca.
-¿Saber? - pregunte aturdida - ¿Saber que?
Ella se limito a sonreir, juguetona como siempre.
-Bajemos pequeña - poso su mano en mi cabeza y alboroto mi cabello en un gesto calido y reconfortante - Cocinare para ti, tal vez eso te haga sentir mejor.
Dicho esto abandono la habitacion, aparentemente sin importarle que yo me quedara atras o la siguiera. Naturalmente fui tras ella, intentando procesar lo que me dijo. Pero las palabras se volvieron difusas en mi mente, cada momento despues del golpe de realidad se torno confuso. Decidi dejar de intentar descifrar sus palabras y escuchar la escencia de las mismas: dejarlo ir. No es como si yo hubiese sido quien metio un puñado de pildoras en la boca de aquel desdichado hombre y enseguida lo hiciera ingerirlas con vodka. Tenia razon, estaba exagerando, nada era mi culpa, nada era mi culpa... no lo era. Y aun sabiendo esto, no podia evitar la escena en mi mente cada vez que cerrara los ojos.
Me sente a la mesa, de espaldas a la cocina. Comenzaba a envolverme la cortina de aromas desprendiendose de la sarten y yo me sentia cada vez mas tranquila. Realmente es mi angel, mi Angela. Voltee para verla en accion, abrazando el respaldo de la silla, contemplando su espalda y sus brazos alcanzando los ingredientes y llevandolos agilmente a su destino. Es curioso como me sentia envuelta en su belleza y agilidad al moverse, no importaba lo que hiciera, siempre me parecia que lo hacia bien.
Fue una cena simplemente deliciosa, seguida de una amena charla entre nosotras, risas y anecdotas.
-¿Como van tus clases de opera? - pregunto de pronto - Ya no me has dicho si te presentaras o no. Realmente muero de ganas por escucharte cantar.
-Me temo que moriras antes de que suceda - rei - Sabes perfectamente que tengo tremendo panico escenico, no importa cuanto me asegure la maestra que estoy lista para ello. Me horroriza la idea.
-¿Por que? Si tu maestra la amargada dice que puedes hacerlo, ten por seguro que lo haras bien.
-No es por que me de su aprobacion o no, es por que no puedo hacerlo en publico - replique - mis nervios no lo soportan.
Angela permanecio callada unos instantes, pensativa. De pronto su rostro se ilumino y un escalofrio recorrio mi cuerpo.
-¿Aun tienes la peluca que te regalo Olivia? - nuevamente me sorprendio. ¿La peluca?
-Si, la tengo guardada, ¿por que?
-Porque sera tu pase al escenario.
Como de costumbre, no comprendi lo que me decia, ni comprendi la sonrisa que esbozaba en su fino rostro, pero me agrado completamente el plan que desarrollaba para mi. Tras explicarlo, las palabras de la conversacion de esta cena terminaron y ambas permanecimos quietas, sonrientes y satisfechas por el exito de la velada.
-Vete a dormir un rato - sugirio un rato despues de habernos quedado en silencio - Yo lavare los platos y me ire para que puedas descansar, han sido unos dias largos y realmente lo necesitas.
-Te ayudare - me apresure - No es posible que te deje limpiando si tu eres la invitada.
-Pero que cosas dices, si yo fui quien te preparo la cena, me corresponde tratarte a ti como mi invitada - sonrio - Ahora vete antes de que me molestes.
Asenti. Me levante y me dirigi a mi habitacion, pero me detuvo abrazandome nuevamente por la espalda. Esta vez senti un sincero agradecimiento por el gesto, aunque de igual manera la hice soltarme con cierta indiferencia, no por sentirla, sino por que es mi caracter desde siempre, y ella supo reconocer mis verdaderos sentimientos.
Tal vez esta es la logica que he estado buscando: no hay logica donde no entran mis acciones, solo hay hechos que se entienden entre si y que no me necesitan para funcionar. Dejando de lado cualquier tal vez, puedo encontrar la respuesta mas sensata.
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