-No estoy muy segura de esto - replique mientras Angela se encargaba de cargar mi rostro con capas y capas de maquillaje.
-¿Que quieres decir? Ya casi termino de maquillarte.
-No es eso. Quiero decir que no estoy segura de que todo esto sea buena idea. No puedo creer que un monton de maquillaje, ropas extravagantes y una peluca me ayuden a superar el panico escenico.
-¡Tonterias! - exclamo Angela con una sonrisa que casi parecia sincera, algo raro en ella, mientras me acomodaba la peluca - Una vez que salgas al escenario te daras cuenta de que tengo la razon, como siempre.
-¿Cuando salga? Claro que no, no pienso salir asi, solo hare el ridiculo. Mira mis manos, estan temblando y se que si me levanto de esta silla mis piernas haran lo mismo. De ninguna manera subire a ese escenario, olvidalo. Ni siquiera me siento diferente, es decir, mira la peluca, es aproximadamente del largo de mi cabello y del mismo color, solo esta hecha de plumas.
Angela esbozo una sonrisa que, honestamente, sembro el panico en lo mas profundo de mi ser.
-Estas lista para salir - dijo con calma mientras tomaba mi mano en un gesto tranquilizador - y esa es tu llamada.
Tiro de mi mano con fuerza y me lanzo al escenario mientras el telon se deslizaba, mostrandome al inmenso publico que me esperaba, aplaudiendo al verme ahi, parada con mi rostro estupefacto ante ellos. Mi primer recital y solo me quedaria paralizada con mis ojos abiertos como platos. "Jamas superare esto, pense, jamas perdonare a Angela por hacerme pasar el mayor ridiculo de mi vida". Y sucedio lo inimaginable: camine confiadamente al centro del escenario, donde un reflector encerro la atencion del publico en mi. La orquesta comenzo y yo cante como nunca habia hecho antes, ni en clase ni en mi habitacion o en la bañera. Y yo me escuchaba como si estuviese sentada entre la multitud, sin posibilidad de actuar con mi propio cuerpo.
Angela tenia razon. Cuanto la odie en ese instante, pero tarde o temprano deberia admitirlo frente a ella. Nunca experimente tanta soltura frente a otras personas, tanta adrenalina, mi sangre corriendo freneticamente por mi cuerpo, la creciente ola de exitacion y el miedo fundiendose en una sola emocion, mi corazon tan acelerado a punto de estallar... Hasta ahora no he vuelto a experimentar semejantes sensaciones, a pesar de haber vuelto a cantar frente a grandes multitudes, nunca volveria a ser como esa primera vez.
Bajo el telon y me desplome en el suelo, volviendo a ser yo misma. Angela y la maestra corrieron a levantarme y me llevaron a mi silla, a la que me aferre con todas mis fuerzas, inconscientemente me asegure de que no volvieran a arrojarme tan repentinamente a semejante emocion.
-¡Eso fue impresionante! - exclamo la maestra, con su voz chillona y llena de hipocresia - ¡Quien diria que una principiante tendria tal impacto! Solo una alumna mia, claro esta. Y yo que dudaba que lo hicieras bien, pero creo que me apresure a juzgar por tu apariencia, con esas ropas y ese maquillaje. Felicitaciones.
Dicho esto, salio a levantarse el cuello con las aclamaciones de la gente. Agradeci que su irritante sentido de superioridad la alejara de mi en ese momento, me sentia tan asustada y emocionada a la vez, era dificil tratar conmigo misma.
-Buen trabajo, dulce extraña de vestido extravagante - susurro Angela a mi oido, tras lo cual beso mi frente y se fue. Su comportamiento era un misterio para mi, pero me sentia agradecida de que estuviera conmigo, especialmente esa noche, me ayudo a descubrir quien realmente puedo llegar a ser. Fue una sensacion increible. Enseguida llegaron mi madre, Olivia, Elena y Alicia, felicitandome por mi "brillante actuacion" mientras yo intentaba recuperar el aliento.
Entre felicitaciones de mi familia y amigas repentinamente llego el momento incomodo: tras ellas se encontraba Raul, mi padre, parado con una estupida mueca qe cualquiera habria interpretado como la de un padre orgulloso del exito de su hija, con su ridiculo ramo de rosas en las manos; apariencias hay tantas, interpretaciones equivalen a los ojos observadores, pero yo sabia la verdad. Sabia que justo como la gente decide entender la situacion, el pretende brindarles una mentira que creer. ¿Orgulloso? ¿Amoroso? ¡Patrañas! Me levante con una actitud completamente diferente a la que la adrenalina me habia proporcionado y le pedi a mi madre y las demas que nos fueramos al instante, no me quedaria a soportar una de sus "escenas" tras un logro como el recien acontecido. Le clave la mirada mas fria que mis ojos han logrado, pretendiendo mantenerlo alejado. Mi mirada fue un exito.
Salimos a cenar para celebrar el exito de la velada. Pero no fui capaz de disfrutar del todo la celebracion, vino a mi mente aquella noche en la que perdi el control con Angela, el beso... ¿Por que lo hizo? ¿Sera acaso alguna fijacion de la que no sepa? Tal vez estoy dandole demasiadas vueltas al asunto, pero sentir sus labios sobre los mios era un hecho realmente impactante para mi. ¿Por que se fue tan repentinamente? Necesitaba verla, hablar con ella, no podria pensar nada con claridad sin antes verla... "para aclarar las cosas, ¿no es asi?" me pregunte a mi misma. "¿Estas dudando de ti misma? Es ridiculo... comportate como debes".
Tal vez lo mas ridiculo era el hecho de regañarme a mi misma, simplemente estaba aturdida por mi gran "debut", no pensaba claramente y, aun peor, me aferraba a hacerlo.
-Ayer me volvio a llamar ese policia - comento mi madre durante el desayuno, a la mañana siguiente - No desistira, se ha convencido de que si sigue insistiendo me fijare en el. Pero no me interesa, me da asco ese hombre.
-Es tu culpa - replique antes de dar una mordida a una rebanada de pan tostado - Te dije que no debias darle tu numero de telefono ni salir con el.
-Al principio parecia un buen hombre. No sabia que me seguiria acosando durante tanto tiempo - suspiro - La verdad es que me preocupa que este asunto se salga de control.
-¿Por que dices eso? - me senti intrigada al escuchar tal seriedad en su voz al decirlo - ¿Paso algo de lo que deba preocuparme?
-No, hija, tu no debes preocuparte por estos asuntos...
-¡Por favor madre! No esperaras que me trague que "no pasa nada", algo debo poder hacer para ayudar.
-Me ha estado visitando en el trabajo...
-Eso no parece tan malo...
-...y la semana pasada me siguio hasta la casa - continuo cabizbaja.
-¿No le dijiste nada?
-Lo intente, pero... - su voz se quebro y sus ojos se humedecieron - intento aprovecharse de mi.
-¡¿Por que no dijiste nada antes?! - me levante, tirando la silla tras de mi - Tenemos que denunciarlo.
-Es un policia - objeto levantando la voz - Te aseguro que de nada servira. Ademas, no importa siempre y cuando las deje en paz a ustedes.
-Tienes que hacer algo al respecto, madre. Ni siquiera es policia, es un agente de transito. Y aunque fuera emperador de China, no tiene derecho a hacerte esto.
-Te prohibo buscar "ayuda" - declaro con severidad - Yo soy quien debe encargarse de este asunto.
-Pero....
-Esta platica termino. Tengo que irme a trabajar.
Dejo su desayuno en la mesa y partio, sin darme oportunidad de objetar nuevamente. Era ridiculo negarse a recibir ayuda, siquiera aceptar pedirla. Y por mas ridiculo que fuera su comportamiento, mi intento de ayudarla podria resultar perjudicandola. No pude terminar mi desayuno, sali al parque y me sente en un columpio a pensar, tal vez esperando encontrar respuestas en las caricias del viento matutino.
-¿Pasa algo? - la voz de Angela me tomo por sorpresa, realmente no esperaba (ni deseaba) encontrarme con nadie a esa hora, en ese lugar.
-Nada - respondi friamente. Ella se acerco para abrazarme y yo la empuje, levantandome y alejandome al instante. Su expresion se oscurecio, evidentemente no esperaba tal reaccion en mi.
Me abofeteo con fuerza. Quede perpleja, no podia ni siqiera mirarla, pero tampoco fui capaz de mover un solo musculo; simplemente permaneci de pie, con mi cara orientada hacia donde el golpe le indico. Nuevamente se acerco para abrazarme, con movimientos mas sutiles y amables, y esta vez yo no me atrevi a moverme... O seria mas bien que no logre hacerlo.
-Todo estara bien - acariciaba mi cabello con dulzura - Tu eres capaz de enfrentar lo que sea, ya lo has descubierto, solo aprende a usar este conocimiento - las ultimas palabras las susurro a mi oido. Acto seguido tomo mi rostro en sus manos y volvio a besarme, esta vez mas intimamente, apasionada - Se que encontraras la respuesta.
Dio la media vuelta y se marcho, enigmatica como siempre, y yo estupefacta, o por lo menos lo suficiente como para no reaccionar a tiempo. Supe que debia cuestionar su comportamiento, merecia una explicacion a todo lo que sucedia cada vez que la veia. Pero no lo hice, ni siquiera pense en ello como algo malo; su comportamiento se me antojo tranquilizador. Le agradeci por ello.
Cai de rodillas en el pasto y las lagrimas rodaron por mi rostro sin la menor posibilidad de detenerse, comportamiento inexplicable. Deseaba qe Angela volviera a mi lado y me consolara, pero ya no estaba ahi, se habia esfumado con el viento.
El alegre canto de las aves celebrando el inicio de un nuevo dia penetro en mis oidos cual cuchillo atravezando mi abdomen. ¿Por que no me ha matado este dulce dolor?
Entre felicitaciones de mi familia y amigas repentinamente llego el momento incomodo: tras ellas se encontraba Raul, mi padre, parado con una estupida mueca qe cualquiera habria interpretado como la de un padre orgulloso del exito de su hija, con su ridiculo ramo de rosas en las manos; apariencias hay tantas, interpretaciones equivalen a los ojos observadores, pero yo sabia la verdad. Sabia que justo como la gente decide entender la situacion, el pretende brindarles una mentira que creer. ¿Orgulloso? ¿Amoroso? ¡Patrañas! Me levante con una actitud completamente diferente a la que la adrenalina me habia proporcionado y le pedi a mi madre y las demas que nos fueramos al instante, no me quedaria a soportar una de sus "escenas" tras un logro como el recien acontecido. Le clave la mirada mas fria que mis ojos han logrado, pretendiendo mantenerlo alejado. Mi mirada fue un exito.
Salimos a cenar para celebrar el exito de la velada. Pero no fui capaz de disfrutar del todo la celebracion, vino a mi mente aquella noche en la que perdi el control con Angela, el beso... ¿Por que lo hizo? ¿Sera acaso alguna fijacion de la que no sepa? Tal vez estoy dandole demasiadas vueltas al asunto, pero sentir sus labios sobre los mios era un hecho realmente impactante para mi. ¿Por que se fue tan repentinamente? Necesitaba verla, hablar con ella, no podria pensar nada con claridad sin antes verla... "para aclarar las cosas, ¿no es asi?" me pregunte a mi misma. "¿Estas dudando de ti misma? Es ridiculo... comportate como debes".
Tal vez lo mas ridiculo era el hecho de regañarme a mi misma, simplemente estaba aturdida por mi gran "debut", no pensaba claramente y, aun peor, me aferraba a hacerlo.
-Ayer me volvio a llamar ese policia - comento mi madre durante el desayuno, a la mañana siguiente - No desistira, se ha convencido de que si sigue insistiendo me fijare en el. Pero no me interesa, me da asco ese hombre.
-Es tu culpa - replique antes de dar una mordida a una rebanada de pan tostado - Te dije que no debias darle tu numero de telefono ni salir con el.
-Al principio parecia un buen hombre. No sabia que me seguiria acosando durante tanto tiempo - suspiro - La verdad es que me preocupa que este asunto se salga de control.
-¿Por que dices eso? - me senti intrigada al escuchar tal seriedad en su voz al decirlo - ¿Paso algo de lo que deba preocuparme?
-No, hija, tu no debes preocuparte por estos asuntos...
-¡Por favor madre! No esperaras que me trague que "no pasa nada", algo debo poder hacer para ayudar.
-Me ha estado visitando en el trabajo...
-Eso no parece tan malo...
-...y la semana pasada me siguio hasta la casa - continuo cabizbaja.
-¿No le dijiste nada?
-Lo intente, pero... - su voz se quebro y sus ojos se humedecieron - intento aprovecharse de mi.
-¡¿Por que no dijiste nada antes?! - me levante, tirando la silla tras de mi - Tenemos que denunciarlo.
-Es un policia - objeto levantando la voz - Te aseguro que de nada servira. Ademas, no importa siempre y cuando las deje en paz a ustedes.
-Tienes que hacer algo al respecto, madre. Ni siquiera es policia, es un agente de transito. Y aunque fuera emperador de China, no tiene derecho a hacerte esto.
-Te prohibo buscar "ayuda" - declaro con severidad - Yo soy quien debe encargarse de este asunto.
-Pero....
-Esta platica termino. Tengo que irme a trabajar.
Dejo su desayuno en la mesa y partio, sin darme oportunidad de objetar nuevamente. Era ridiculo negarse a recibir ayuda, siquiera aceptar pedirla. Y por mas ridiculo que fuera su comportamiento, mi intento de ayudarla podria resultar perjudicandola. No pude terminar mi desayuno, sali al parque y me sente en un columpio a pensar, tal vez esperando encontrar respuestas en las caricias del viento matutino.
-¿Pasa algo? - la voz de Angela me tomo por sorpresa, realmente no esperaba (ni deseaba) encontrarme con nadie a esa hora, en ese lugar.
-Nada - respondi friamente. Ella se acerco para abrazarme y yo la empuje, levantandome y alejandome al instante. Su expresion se oscurecio, evidentemente no esperaba tal reaccion en mi.
Me abofeteo con fuerza. Quede perpleja, no podia ni siqiera mirarla, pero tampoco fui capaz de mover un solo musculo; simplemente permaneci de pie, con mi cara orientada hacia donde el golpe le indico. Nuevamente se acerco para abrazarme, con movimientos mas sutiles y amables, y esta vez yo no me atrevi a moverme... O seria mas bien que no logre hacerlo.
-Todo estara bien - acariciaba mi cabello con dulzura - Tu eres capaz de enfrentar lo que sea, ya lo has descubierto, solo aprende a usar este conocimiento - las ultimas palabras las susurro a mi oido. Acto seguido tomo mi rostro en sus manos y volvio a besarme, esta vez mas intimamente, apasionada - Se que encontraras la respuesta.
Dio la media vuelta y se marcho, enigmatica como siempre, y yo estupefacta, o por lo menos lo suficiente como para no reaccionar a tiempo. Supe que debia cuestionar su comportamiento, merecia una explicacion a todo lo que sucedia cada vez que la veia. Pero no lo hice, ni siquiera pense en ello como algo malo; su comportamiento se me antojo tranquilizador. Le agradeci por ello.
Cai de rodillas en el pasto y las lagrimas rodaron por mi rostro sin la menor posibilidad de detenerse, comportamiento inexplicable. Deseaba qe Angela volviera a mi lado y me consolara, pero ya no estaba ahi, se habia esfumado con el viento.
El alegre canto de las aves celebrando el inicio de un nuevo dia penetro en mis oidos cual cuchillo atravezando mi abdomen. ¿Por que no me ha matado este dulce dolor?
Wow de verdad una historia interesante :3
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