domingo, 29 de mayo de 2011

Principiante

-No estoy muy segura de esto - replique mientras Angela se encargaba de cargar mi rostro con capas y capas de maquillaje.

-¿Que quieres decir?  Ya casi termino de maquillarte.

-No es eso. Quiero decir que no estoy segura de que todo esto sea buena idea. No puedo creer que un monton de maquillaje, ropas extravagantes y una peluca me ayuden a superar el panico escenico.

-¡Tonterias! - exclamo Angela con una sonrisa que casi parecia sincera, algo raro en ella, mientras me acomodaba la peluca - Una vez que salgas al escenario te daras cuenta de que tengo la razon, como siempre.

-¿Cuando salga? Claro que no, no pienso salir asi, solo hare el ridiculo. Mira mis manos, estan temblando y se que si me levanto de esta silla mis piernas haran lo mismo. De ninguna manera subire a ese escenario, olvidalo. Ni siquiera me siento diferente, es decir, mira la peluca, es aproximadamente del largo de mi cabello y del mismo color, solo esta hecha de plumas.

Angela esbozo una sonrisa que, honestamente, sembro el panico en lo mas profundo de mi ser.

-Estas lista para salir - dijo con calma mientras tomaba mi mano en un gesto tranquilizador - y esa es tu llamada.

Tiro de mi mano con fuerza y me lanzo al escenario mientras el telon se deslizaba, mostrandome al inmenso publico que me esperaba, aplaudiendo al verme ahi, parada con mi rostro estupefacto ante ellos. Mi primer recital y solo me quedaria paralizada con mis ojos abiertos como platos. "Jamas superare esto, pense, jamas perdonare a Angela por hacerme pasar el mayor ridiculo de mi vida". Y sucedio lo inimaginable: camine confiadamente al centro del escenario, donde un reflector encerro la atencion del publico en mi. La orquesta comenzo y yo cante como nunca habia hecho antes, ni en clase ni en mi habitacion o en la bañera. Y yo me escuchaba como si estuviese sentada entre la multitud, sin posibilidad de actuar con mi propio cuerpo.

Angela tenia razon. Cuanto la odie en ese instante, pero tarde o temprano deberia admitirlo frente a ella. Nunca experimente tanta soltura frente a otras personas, tanta adrenalina, mi sangre corriendo freneticamente por mi cuerpo, la creciente ola de exitacion y el miedo fundiendose en una sola emocion, mi corazon tan acelerado a punto de estallar... Hasta ahora no he vuelto a experimentar semejantes sensaciones, a pesar de haber vuelto a cantar frente a grandes multitudes, nunca volveria a ser como esa primera vez.

Bajo el telon y me desplome en el suelo, volviendo a ser yo misma. Angela y la maestra corrieron a levantarme y me llevaron a mi silla, a la que me aferre con todas mis fuerzas, inconscientemente me asegure de que no volvieran a arrojarme tan repentinamente a semejante emocion.

-¡Eso fue impresionante! - exclamo la maestra, con su voz chillona y llena de hipocresia - ¡Quien diria que una principiante tendria tal impacto! Solo una alumna mia, claro esta. Y yo que dudaba que lo hicieras bien, pero creo que me apresure a juzgar por tu apariencia, con esas ropas y ese maquillaje. Felicitaciones.

Dicho esto, salio a levantarse el cuello con las aclamaciones de la gente. Agradeci que su irritante sentido de superioridad la alejara de mi en ese momento, me sentia tan asustada y emocionada a la vez, era dificil tratar conmigo misma.

-Buen trabajo, dulce extraña de vestido extravagante - susurro Angela a mi oido, tras lo cual beso mi frente y se fue. Su comportamiento era un misterio para mi, pero me sentia agradecida de que estuviera conmigo, especialmente esa noche, me ayudo a descubrir quien realmente puedo llegar a ser. Fue una sensacion increible. Enseguida llegaron mi madre, Olivia, Elena y Alicia, felicitandome por mi "brillante actuacion" mientras yo intentaba recuperar el aliento.

Entre felicitaciones de mi familia y amigas repentinamente llego el momento incomodo: tras ellas se encontraba Raul, mi padre, parado con una estupida mueca qe cualquiera habria interpretado como la de un padre orgulloso del exito de su hija, con su ridiculo ramo de rosas en las manos; apariencias hay tantas, interpretaciones equivalen a los ojos observadores, pero yo sabia la verdad. Sabia que justo como la gente decide entender la situacion, el pretende brindarles una mentira que creer. ¿Orgulloso? ¿Amoroso? ¡Patrañas! Me levante con una actitud completamente diferente a la que la adrenalina me habia proporcionado y le pedi a mi madre y las demas que nos fueramos al instante, no me quedaria a soportar una de sus "escenas" tras un logro como el recien acontecido. Le clave la mirada mas fria que mis ojos han logrado, pretendiendo mantenerlo alejado. Mi mirada fue un exito.

Salimos a cenar para celebrar el exito de la velada. Pero no fui capaz de disfrutar del todo la celebracion, vino a mi mente aquella noche en la que perdi el control con Angela, el beso... ¿Por que lo hizo? ¿Sera acaso alguna fijacion de la que no sepa? Tal vez estoy dandole demasiadas vueltas al asunto, pero sentir sus labios sobre los mios era un hecho realmente impactante para mi. ¿Por que se fue tan repentinamente? Necesitaba verla, hablar con ella, no podria pensar nada con claridad sin antes verla... "para aclarar las cosas, ¿no es asi?" me pregunte a mi misma. "¿Estas dudando de ti misma? Es ridiculo... comportate como debes".

Tal vez lo mas ridiculo era el hecho de regañarme a mi misma, simplemente estaba aturdida por mi gran "debut", no pensaba claramente y, aun peor, me aferraba a hacerlo.

-Ayer me volvio a llamar ese policia - comento mi madre durante el desayuno, a la mañana siguiente - No desistira, se ha convencido de que si sigue insistiendo me fijare en el. Pero no me interesa, me da asco ese hombre.

-Es tu culpa - replique antes de dar una mordida a una rebanada de pan tostado - Te dije que no debias darle tu numero de telefono ni salir con el.

-Al principio parecia un buen hombre. No sabia que me seguiria acosando durante tanto tiempo - suspiro - La verdad es que me preocupa que este asunto se salga de control.

-¿Por que dices eso? - me senti intrigada al escuchar tal seriedad en su voz al decirlo - ¿Paso algo de lo que deba preocuparme?

-No, hija, tu no debes preocuparte por estos asuntos...

-¡Por favor madre! No esperaras que me trague que "no pasa nada", algo debo poder hacer para ayudar.

-Me ha estado visitando en el trabajo...

-Eso no parece tan malo...

-...y la semana pasada me siguio hasta la casa - continuo cabizbaja.

-¿No le dijiste nada?

-Lo intente, pero... - su voz se quebro y sus ojos se humedecieron - intento aprovecharse de mi.

-¡¿Por que no dijiste nada antes?! - me levante, tirando la silla tras de mi - Tenemos que denunciarlo.

-Es un policia - objeto levantando la voz - Te aseguro que de nada servira. Ademas, no importa siempre y cuando las deje en paz a ustedes.

-Tienes que hacer algo al respecto, madre. Ni siquiera es policia, es un agente de transito. Y aunque fuera emperador de China, no tiene derecho a hacerte esto.

-Te prohibo buscar "ayuda" - declaro con severidad - Yo soy quien debe encargarse de este asunto.

-Pero....

-Esta platica termino. Tengo que irme a trabajar.

Dejo su desayuno en la mesa y partio, sin darme oportunidad de objetar nuevamente. Era ridiculo negarse a recibir ayuda, siquiera aceptar pedirla. Y por mas ridiculo que fuera su comportamiento, mi intento de ayudarla podria resultar perjudicandola. No pude terminar mi desayuno, sali al parque y me sente en un columpio a pensar, tal vez esperando encontrar respuestas en las caricias del viento matutino.

-¿Pasa algo? - la voz de Angela me tomo por sorpresa, realmente no esperaba (ni deseaba) encontrarme con nadie a esa hora, en ese lugar.

-Nada - respondi friamente. Ella se acerco para abrazarme y yo la empuje, levantandome y alejandome al instante. Su expresion se oscurecio, evidentemente no esperaba tal reaccion en mi.

Me abofeteo con fuerza. Quede perpleja, no podia ni siqiera mirarla, pero tampoco fui capaz de mover un solo musculo; simplemente permaneci de pie, con mi cara orientada hacia donde el golpe le indico. Nuevamente se acerco para abrazarme, con movimientos mas sutiles y amables, y esta vez yo no me atrevi a moverme... O seria mas bien que no logre hacerlo.

-Todo estara bien - acariciaba mi cabello con dulzura - Tu eres capaz de enfrentar lo que sea, ya lo has descubierto, solo aprende a usar este conocimiento - las ultimas palabras las susurro a mi oido. Acto seguido tomo mi rostro en sus manos y volvio a besarme, esta vez mas intimamente, apasionada - Se que encontraras la respuesta.

Dio la media vuelta y se marcho, enigmatica como siempre, y yo estupefacta, o por lo menos lo suficiente como para no reaccionar a tiempo. Supe que debia cuestionar su comportamiento, merecia una explicacion a todo lo que sucedia cada vez que la veia. Pero no lo hice, ni siquiera pense en ello como algo malo; su comportamiento se me antojo tranquilizador. Le agradeci por ello.

Cai de rodillas en el pasto y las lagrimas rodaron por mi rostro sin la menor posibilidad de detenerse, comportamiento inexplicable. Deseaba qe Angela volviera a mi lado y me consolara, pero ya no estaba ahi, se habia esfumado con el viento.

El alegre canto de las aves celebrando el inicio de un nuevo dia penetro en mis oidos cual cuchillo atravezando mi abdomen. ¿Por que no me ha matado este dulce dolor?

miércoles, 20 de abril de 2011

Logica

¿Que es lo que hace que una persona se aleje de la rutina? Tal vez existe una motivacion enorme, perseguir una alegria, alejarse de la pena, miedo a lo desconocido... Tal vez la razon ha sido inducida, tal vez la razon nacio junto con la rutina, tal vez... escucho muchas veces "tal vez" en mi cabeza, pero la respuesta nunca vendra, nunca habra una logica, todo es tan difuso. Tal vez la respuesta sea preguntarse por que ha nacido la rutina, en que momento se ha entregado a la comodidad de entender su vida tan reducida y no molestarse en buscar algo mas alla. Tal vez no hay una respuesta, tal vez hay muchas respuestas.

Probablemente la respuesta sea no buscar una respuesta.

-¿Tu lo encontraste? - pregunto Olivia con cierta inseguridad, sin encontrar la manera mas prudente de preguntarlo.

Asenti.

-¿Como estaba? ¿Estaba pudriendose ya? - pregunto Elena con su habitual falta de tacto, que desperto la histeria de Olivia. Yo continue con la mirada clavada en el suelo, pensando una y otra vez en los hechos, intentando alejarme de mi propia mente mientras ellas discutian si era o no grosero preguntar cosas asi.

-Sabes que nada de esto es tu culpa, ¿verdad? - pregunto Olivia, intentando arreglar la indiscrecion de mi rubia amiga - Tu solo tuviste la mala suerte de encontrarlo, pero nada de esto es tu culpa.

Ambas me abrazaron y permanecieron en un incomodo silencio. Por mi parte, estaba ausente, oi cada una de sus palabras, pero no escuche ninguna, aun estaba viviendo aquella escena en mi mente, ahogandome en mi culpa, manchada en la sangre de aquel molesto hombre, y la de Angela....

-Angela... - susurre.

-¿Que con ella?

-¡Elena!

-¿Que? Ella menciono el nombre, quiero saber por que. Ni siquiera sabemos quien es esa tal Angela.

-¿Y que con eso? No ha tenido oportunidad de conocernos - discutió Olivia desviando la mirada - Pero si Gabrielle confia en ella debe ser una persona digna de confianza y aprecio.

-Es una tonta - interrumpi - Solo eso y nada mas.

-¿Ves? - grito Elena disgustada - Ni siquiera ella ha podido defender a su desconcida. No me daba confianza desde el principio y ahora pierdo toda disposicion a dejarla ganarla.

-Calmate un poco Elena... Deja que hable Gabrielle, que ha estado tan callada. ¿Que sucede? ¿Paso algo entre ustedes?

-Vino a visitarme ayer en la noche, despues de que la policia se fue de la casa - sentia una presion en mi pecho al hablar, veia todos los eventos del dia anterior aglutinandose en mi cabeza, tan nitidos y a la vez tan difusos. Preferi guardar silencio mientras ordenaba mis pensamientos.

-¿Discutieron?

No podia contestarle, sentia panico nuevamente. ¿Por que? Yo no hice nada malo, ella fue quien actuo de manera inapropiada, merece lo que sucedio y yo no tenia ninguna razon para soportar su locura... Y sin embargo, cerraba mis ojos y la veia tirada bajo la ventana, con la luna alumbrando su espalda, su rostro envelto en sombras, su frente sangrando y su sonrisa frenetica. De no haber perdido la capacidad años atras, habria llorado desconsoladamente.

-¡Contestale Gabrielle! - la voz de Elena me saco de mi ensimismamiento. No podia seguir hablando con ellas, necesitaba terminar la conversacion inmediatamente.

-Elena, no grites...

-Si, discutimos - interrumpi -  Pero no fue por nada relacionado con el vecino, solo tonterias. Disculpenme, necesito irme - me levante de mi columpio. Estabamos en un parque frente a mi casa.

-¿A donde vas?

-Tengo clase de canto - "salvada por la campana".

Ciertamente, tenia clase, pero no tenia la menor intencion de asistir. Necesitaba ver a Angela, disculparme... o hacerla disculparse conmigo, yo no hice nada malo. Me sentia aturdida, torpe, ¡maldita sea! no tenia control sobre mis emociones ni mis pensamientos, era un completo desastre. Entre a la casa vacia, mi mama trabajaba y Alicia estaba en su clase de ballet. Subi a mi habitacion y me sente en el suelo con la puerta a mis espaldas. Fatiga.

Alguien llamo a la puerta, pero no me sentia con animos de atender visitas, asi que deje que llamaran hasta cansarse. Finalmente cedieron y volvi a escuchar el silencio tan reconfortante. Doble mis piernas las rodee con mis brazos, escondiendo mi cara entre ellos. ¿Existia paz en ese breve momento de soledad? Honestamente lo dudo, pero me sentia tranquila, sentia olvido y nada... una tranquila y basta nada.

-Lo intente, pero no parece efectivo intentar visitarte por la entrada principal.

Me espante al escuchar su voz romper el silencio, fue como un cristal rompiendose violentamente, estruendoso y caotico. Se trataba de Angela, parada frente a mi observandome con una gasa en la cabeza, sus ojos llenos de indiferencia mirandome, no podia soportarlos. Inmediatamente desvie la mirada.

-¿Que haces aqui? Crei haberte dicho no entrar asi a mi casa.

-Intente usar la entrada - extendio sus brazos y tomo mi rostro entre sus manos, haciendome voltear a verla nuevamente - pero nunca atendiste.

Aparte sus manos de un golpe y me levante apresuradamente, necesitaba estar lejos de ella, no soportaba su presencia, no soportaba su mirada; sus ojos me comerian viva.

-Sal de mi casa, te dije que no queria volver a verte - intente esconder mi desesperacion, pero ella estaba consciente de lo que sucedia, y parecia disfrutar el momento.

-Vine a disculparme por mi comportamiento de ayer - tal vez las ultimas palabras que habria esperado escuchar; no pude esconder mi sorpresa, pero aun asi no me atrevi a dirigirle la mirada, no por rencor, sino por vergüenza de saberme la causante de su herida - Se que debio ser una experiencia muy traumatizante para ti y no tuve la suficiente delicadeza para tratar el asunto. Creo que lo unico qe intente fue hacerte sentir mejor, pero solo lo empeore.

-No necesitas disculparte por... - me abrazo por la espalda y me quede sin palabras. ¿Por que juega conmigo? Sabe como me siento en estos momentos, ella lo comprende perfectamente y aun asi manipula la situacion a su antojo - ...nada - mi voz temblo un poco.

-Claro que tengo que hacerlo, hice que perdieras el control en vez de apoyarte. No fue muy amable de mi parte.

Me aparte de ella violentamente, tropezando con un mueble y cayendo al piso. Me levante antes de que ella se acercara sin entender por que me sentia tan afectada por lo que pasaba, no importaba cuan insignificante fuera el suceso, me afectaba profundamente...

-¡No merezco tu apoyo! ¡No merezco lagrimas! ¡No merezco que me comprendan! Solo quiero estar sola... - me volvi hacia ella e impulsivamente la volveria a golpear, pero ella lo hizo primero. Me abofeteo, disipando mi histeria, dandole paso a mi completa estupefaccion.

-¿Te crees muy importante por una infantil travesura? Eres solo una niñita ingenua, y no mas, tu y yo sabemos que no eres capaz de algo tan grande, asi que deja los dramas y vuelve a la normalidad, que me estas agotando la paciencia.

-Callate, no sabes nada...

-¡No, tu callate! ¿Crees que soy de plastico? La sangre corriendo por mi rostro es bastante real, mis cicatrices son reales, y creeme cuando te digo que se, yo lo se, siempre he sabido y algun dia lo sabras, pero ahora eres tu la que no sabe nada - dicho esto recupero su apariencia tan apacible y enigmatica, como si nunca hubiese dicho lo que recien escuche salir de su boca.

-¿Saber? - pregunte aturdida - ¿Saber que?

Ella se limito a sonreir, juguetona como siempre.

-Bajemos pequeña - poso su mano en mi cabeza y alboroto mi cabello en un gesto calido y reconfortante - Cocinare para ti, tal vez eso te haga sentir mejor.

Dicho esto abandono la habitacion, aparentemente sin importarle que yo me quedara atras o la siguiera. Naturalmente fui tras ella, intentando procesar lo que me dijo. Pero las palabras se volvieron difusas en mi mente, cada momento despues del golpe de realidad se torno confuso. Decidi dejar de intentar descifrar sus palabras y escuchar la escencia de las mismas: dejarlo ir. No es como si yo hubiese sido quien metio un puñado de pildoras en la boca de aquel desdichado hombre y enseguida lo hiciera ingerirlas con vodka. Tenia razon, estaba exagerando, nada era mi culpa, nada era mi culpa... no lo era. Y aun sabiendo esto, no podia evitar la escena en mi mente cada vez que cerrara los ojos.

Me sente a la mesa, de espaldas a la cocina. Comenzaba a envolverme la cortina de aromas desprendiendose de la sarten y yo me sentia cada vez mas tranquila. Realmente es mi angel, mi Angela. Voltee para verla en accion, abrazando el respaldo de la silla, contemplando su espalda y sus brazos alcanzando los ingredientes y llevandolos agilmente a su destino. Es curioso como me sentia envuelta en su belleza y agilidad al moverse, no importaba lo que hiciera, siempre me parecia que lo hacia bien.

Fue una cena simplemente deliciosa, seguida de una amena charla entre nosotras, risas y anecdotas.

-¿Como van tus clases de opera? - pregunto de pronto - Ya no me has dicho si te presentaras o no. Realmente muero de ganas por escucharte cantar.

-Me temo que moriras antes de que suceda - rei - Sabes perfectamente que tengo tremendo panico escenico, no importa cuanto me asegure la maestra que estoy lista para ello. Me horroriza la idea.

-¿Por que? Si tu maestra la amargada dice que puedes hacerlo, ten por seguro que lo haras bien.

-No es por que me de su aprobacion o no, es por que no puedo hacerlo en publico - replique - mis nervios no lo soportan.

Angela permanecio callada unos instantes, pensativa. De pronto su rostro se ilumino y un escalofrio recorrio mi cuerpo.

-¿Aun tienes la peluca que te regalo Olivia? - nuevamente me sorprendio. ¿La peluca?

-Si, la tengo guardada, ¿por que?

-Porque sera tu pase al escenario.

Como de costumbre, no comprendi lo que me decia, ni comprendi la sonrisa que esbozaba en su fino rostro, pero me agrado completamente el plan que desarrollaba para mi. Tras explicarlo, las palabras de la conversacion de esta cena terminaron y ambas permanecimos quietas, sonrientes y satisfechas por el exito de la velada.

-Vete a dormir un rato - sugirio un rato despues de habernos quedado en silencio - Yo lavare los platos y me ire para que puedas descansar, han sido unos dias largos y realmente lo necesitas.

-Te ayudare - me apresure - No es posible que te deje limpiando si tu eres la invitada.

-Pero que cosas dices, si yo fui quien te preparo la cena, me corresponde tratarte a ti como mi invitada - sonrio - Ahora vete antes de que me molestes.

Asenti. Me levante y me dirigi a mi habitacion, pero me detuvo abrazandome nuevamente por la espalda. Esta vez senti un sincero agradecimiento por el gesto, aunque de igual manera la hice soltarme con cierta indiferencia, no por sentirla, sino por que es mi caracter desde siempre, y ella supo reconocer mis verdaderos sentimientos.

Tal vez esta es la logica que he estado buscando: no hay logica donde no entran mis acciones, solo hay hechos que se entienden entre si y que no me necesitan para funcionar. Dejando de lado cualquier tal vez, puedo encontrar la respuesta mas sensata.

jueves, 14 de abril de 2011

Primer suceso

-Gabrielle....

El amanecer parece cada vez mas obscuro conforme el tiempo pasa.

-Gabrielle...

La brisa matutina me tortura con su dolorosa delicadeza.

-Gabrielle....

Quisiera nunca despertar.
-¡Gabrielle! Despiertate ya.

Me levante con pereza y me dirigi mecanicamente a la ducha. No fue sino hasta que sali del baño que desperte por completo y comprendi que era más temprano de lo usual. Encontre a mi madre en la cocina bebiendo una taza de café y enseguida me ofreció una, que como buena amante del café acepté.

-¿Por qué tan temprano hoy?

-Es el vecino - contestó con cierta indiferencia, contradictoria a lo que a continuación propuso: - Hace días que no lo veo y me preocupa, ya sabes cómo es de obsesivo y rutinario. Quiero que me acompañes a buscarlo para ver si esta bien.

-¿Por qué tengo que ir yo también? - pregunté antipáticamente - Ni siquiera me agrada el sujeto.

-Por que no quiero ir sola. Andale, vistete y trae las llaves de emergencia.

No queria ir, no me agradaba en absoluto ese sujeto. Por mi podia morirse en silencio y jamas volver a fastidiarnos con sus absurdas criticas y molestas rutinas, el como opina, o mas bien como exige, que hagamos las cosas, a que hora quiere que las hagamos y sus estupidas prohibiciones. Esa y muchas otras ideas similares cruzaron mi mente mientras me vestia y buscaba las llaves a regañadientes.

Abri la puerta de su casa con la misma actitud, deseando estar en mi cama aprovechando un rato mas de sueño, pero inmediatamente lamente cada pensamiento que paso por mi cabeza... Jamas olvidare el instante en que el hedor golpeo mi cara. Ambas permanecimos inmoviles durante unos instantes, no sabria decir cuanto tiempo, pues este se congelo al igual que yo. Finalmente reaccione y me adentre en la casa. Habia una capa de polvo acumulada en el suelo y mis pies dibujaban sus huellas conforme caminaba, imperceptibles para mi en ese momento...

Me aventure a explorar cada habitacion de la casa, dejando el dormitorio para el final, pues el hedor me indicaba que no encontraria nada agradable en el. El mismo polvo en el suelo me gritaba que algo andaba terriblemente mal, pero por alguna razon me negue a escuchar sus gritos desesperados. Me encontre con mi mano sujetando el picaporte de la habitacion principal, inmovil y sudorosa, aferrada al momento. Entonces note la ausencia de mi madre, quien aun se encontraba fuera de la casa, en un estado de trance, habiendo comprendido lo que yo me negaba a aceptar desde que entre a la casa.

Abri la puerta y retrocedi instintivamente. Ahora lo recuerdo y pienso que la razon por la que lo hice no fue miedo, sino por el olor acentuado a muerte, la primera vez que me enfrentaba a ese olor tan definido y disperso, que en el instante me atrapo, me dejo inmersa en su escencia, presentandose elegante y repugnante. El estaba ahi, tendido en su cama, con la boca y ojos abiertos, observando a la nada, con la piel acartonada por la deshidratacion de los ultimos dias. Un grito sofocado escapo de mi garganta, haciendo a mi madre entrar en razon e ir a sacarme inmediatamente de la casa.

Llamamos a la policia y tras varias horas de declaraciones, suposiciones y chismorreo entre vecinos, volvimos a casa. Estaba tan fatigada y hambrienta, y sin embargo no quise bajar a comer ni acostarme a dormir. Me meti en la tina a reposar vegetativamente, intentando dejar mi mente en blanco aunque fuera por solo unos instantes.
Escuche la ventana de mi habitacion abrirse, pero no pense en nada, solo ignore el ruido. Ese dia habia sido demasiado para mi.... simplemente demasiado.

-Escuche lo del loco de enseguida - Angela estaba parada en la puerta del baño. La vi con ausencia y continue remojandome inconsciente - ¿Como te sientes? ¿Necesitas algo?

-Fue mi culpa... - murmure.

-Pero que cosas dices - respondio con una expresion llena de ternura... ternura disfrazando preocupacion - El se ha suicidado.

-Yo lo lleve a cometer esa locura.

-Gabrielle, escuchame con cuidado - se acerco y tomo mi rostro en sus manos, clavando sus ojos verdes en los mios - El era una persona profundamente dañada, algun dia sucederia algo asi y no estaria en nuestras manos evitarlo, ni provocarlo. Era un adulto resposable y con capacidad de tomar sus desiciones. Tu eres solo una niña que ha pasado por una experiencia traumatica y te refugias en la culpa.

-¡No es verdad! - aleje sus manos con un golpe y me puse de pie, olvidando completamente mi desnudez - Yo lo hice perder el control cuando entramos a su casa, cuando cambiamos su orden y rutina, es mi culpa que eso sucediera. El primer dia lo escuche gritar desesperadamente por ello, despues de eso no lo volvi a escuchar... Fue mi culpa, fue mi culpa - volvi lentamente al agua mientras susurraba repetidamente las ultimas palabras.

Angela me abrazo en silencio, probablemente esperando que llorara, pero no existia tal sentimiento en mi, hacia mucho que ese comportamiento habia muerto, dejando en mi pecho al usurpador de mi corazon.

-Jamas seras culpable de un crimen asi - acaricio mi cabello gentilmente - Juro por mi vida que no puedes llegar a ser, nunca, culpable de tal cosa. No tu.

Nunca digas nunca.

-¿Que haces aqui? - entonces me volvi consciente de mi desnudez, mi cara exploto en rubor y me hundi completamente en el agua, histericamente avergonzada. Ella simplemente rio y salio del baño cerrando la puerta a sus espaldas. Yo sali de la bañera y me vesti para salir a su encuentro.

La encontre sentada en mi cama con la luz apagada, tan radiante y bella a la luz de la luna, hermosa como solo ella sabia ser. Me miro y yo me senti avergonzada de no haber dicho nada por quedarme contemplandola. Avergonzada de contemplarla en silencio y maravillarme de su belleza.

-¿Te sientes mejor? - pregunto sonriente, como siempre.

-¿Como entraste a mi cuarto?

-Por la ventana. ¿Te sientes mejor?

-¿Por que entraste asi? Para eso existe la puerta.

-No me parecio sensato, considerando como ha de sentirse tu madre. ¿Te sientes mejor?

-Supongo que era mas sensato irrumpir en mi habitacion - me sentia cada vez mas irritada por su actitud, asi permaneci inmovil en el mismo sitio, a obscuras con ella - ¿Que haces aqui?

-Necesitaba verte, queria saber que estas bien. ¿Te sientes mejor?
-¡Deja de preguntar eso! - lance el florero del mueble junto a mi cama con un iracundo movimiento de mi brazo derecho. Este se estrello contra la pared y se hizo añicos - Sal de mi casa.

-No te dejare asi, tan alterada - se levanto y se acerco a mi, yo retrocedi al tenerla de frente.

-¡Sal de mi casa! - levante mi mano dispuesta a golpearla de lleno, pero ella sujeto mi brazo y en un segundo sus labios se apretaban contra los mios. Yo la empuje lejos de mi y la mire atonita y rabiosa. Su espalda choco con la pared produciendo un sonido seco y se encontro en el suelo.

-¿Que pasa? - esbozo una sonrisa socarrona - ¿No te ha gustado?

-¡Sal de mi casa! - tome el reloj despertador y lo lance iracunda contra ella, golpeandola en la cabeza. Reaccione en el momento en que vi la sangre brotar de su frente - Yo... lo siento... no quise... yo...

-¿Mejor? - pregunto sombriamente - ¡Mejor! ¡MEJOR!

-¡Sal de mi casa! - cai al suelo, incapaz de sostener mi propio cuerpo, cubriendo mis oidos con mis manos - No quiero volver a verte, alejate, ¡alejate!

-¡Gabrielle! - mi madre golpeaba la puerta de mi habitacion - ¿Que esta sucediendo? ¿Hay alguien ahi contigo?

Levante la mirada y me encontre sola en mi habitacion. Angela se fue, escucho mis palabras, escucho mi desesperacion y mi confusion. Aun no podia levantarme, estaba confundida como nunca.

-Es la TV. Dejame estar sola un rato por favor - respondi disimuladamente.

-Baja el volumen, se escucha hasta afuera de la casa - se fue sin preguntar mas. Me senti tan pequeña e insignificante. ¿Que sucede conmigo? Necesito comprender, necesito respirar, necesito... necesito...

La brisa nocturna trajo respuestas consigo, acariciando mi rostro, silenciosa y suave. Y en ese momento no fui capaz de comprender esas respuestas, me limite a dejar que sus caricias alejaran mi preocupacion. Y entonces dormi, dormi como nunca en mi vida y olvide el mundo.

Y el amanecer trae nuevamente su tortuosa obscuridad.

Limpieza

17 de junio de 2006

Hoy fue un dia bastante tranquilo, no sali para nada ya que mi madre y yo hicimos limpieza general en la casa. Siempre he dicho que es una casa pequeña, pero despues de esto me he dado cuenta de que es inmensa.... solamente estaba llena de muchas porquerias. Acerca de ella, pues parece un poco mejor, las limpiezas la hacen tranquilizarse puesto que es su manera de liberar el estres que acumula (cosa que dificilmente logra de cualquier otra manera) asi que fue algo terapeutico, por asi decirlo. Sin embargo, no creo poder confiarme en decir que de ahora en adelante no queda mas que mejorar ya que esta no es la primera vez que algo asi sucede. Ya conozco el proceso; empieza a sentirse cada vez mas energetica, platica un poco mas y se comporta muy positiva, despues viene la etapa en la que se da tiempo para cocinar antes de trabajar, llega a pasar tiempo con Alicia y conmigo, salimos a comer o al parque, hacemos limpieza, pero una semana despues de esto vuelve a caer miserablemente, o quiza peor de lo que estaba. Es un tanto frustrante saber como resultaran las cosas.... pero quiero que disfrutemos el ojo del huracan, pues no sabremos cuando volvera a salir el sol ni cuanto tiempo estara iluminandolos.

Que decir sobre Olivia, Angela o Elena... no las he visto hoy, solo he hablado con Angela por telefono. Comente con ella el unico hecho relevante del dia: el vecino al que le movimos todo en su casa no ha salido en todo el dia, o mas bien no lo hemos visto y las cerraduras permanecen sin candados ni se escucha un solo ruido de su casa. Cualquiera diria que no es nada de que preocuparse, pero realmente me intriga este comportamiento en una persona con los desordenes de ese hombre, quiero decir, de una persona patologicamente encadenada a la rutina.

Solo espero que cualquier persona tenga la opinion acertada.....